Aunque
es innegable que la industria publicitaria por Internet es multimillonaria, el contenido
de las publicidades no parece convencer al usuario, tanto en lo creativo como en
la función intrínseca de venta al consumidor final.
Existen
decenas de miles de empresas dedicadas a abrir o visualizar páginas
publicitarias o dentro de Internet, generando millones de dólares de ganancias.
Debido a la cantidad de clientes que manejan, estas a su vez emplean a millones
de personas en todo el mundo, que también abren sus cuotas diarias lo más
rápido posible, pues a estos igualmente les pagan por volumen.
Por
supuesto, a estas empresas no les importa el contenido de las publicidades, tampoco
la creatividad, claridad y creatividad
del mensaje, no evalúan si están bien traducidas y menos aún si el producto o
servicio está disponible en los países donde llega la publicidad. Sólo les
pagan por la cantidad de clics que les hacen a sus clientes diariamente.
Ahora
bien, no se trata de que estas empresas sean o no necesarias. No se critica su
existencia ni sus tecnologías para acceder millones de veces en la página de un
cliente, nada de eso. Pero ¿Estas empresas serían necesarias si el mundo de la
publicidad se abocara a desarrollar novedosas estrategias comunicacionales con
contenido útil, atractivo y sobre todo creativo?
Se
deben desarrollar estrategias para captar a eso millones de usuario molestos
por la mala calidad de los mensajes, de lo invasivo de estos y de la carencia de
creatividad para adaptarse y convencer en este poderoso medio comunicacional.
Nadie puede negar esta realidad.